Tesoro confidente: Patti Smith – Horses (Arista, 1975)
Horses estaba en la mente de Patti. Sus emociones y su poesía. Incluso antes de firmar con el sello de Clive Davis, Arista Label, para iniciar la (excitante, mítica, caótica y hasta frustrante) grabación del disco junto a Ivan Kral (bajo y segunda guitarra, y miembro de una formación inicial de Blondie), Jay Dee Daugherty (batería), Lenny Kaye (bajo, guitarra, coros) y Richard Sohl (teclados). El espíritu del disco estaba empapado por los 8 años que Patti llevaba viviendo en la inquieta ciudad de Nueva York.
Para mañana (un ensayo sobre Blur)
Blur, por razones de gustos y materializaciones e idealizaciones inexplicables, se convirtió en poco tiempo, hacia el último año de la escuela secundaria, en mi banda favorita. Blur es la banda británica por excelencia (porque suena, habla y mira a Inglaterra), pero posee un carácter universal. Blur, como no muchas grandes bandas, siente y demuestra que siente desde sus instrumentos y sus melodías.
Patty Schemel y el sueño americano
En 1992, las mujeres en el rock estaban más que representadas por las militantes feministas del movimiento riot grrrl. Sin embargo, al mainstream le faltaba una fémina poderosa. Lamentablemente, a principios de los ’90, esa mujer era Courtney Love: la pareja “real” del grunge que formaba con Kurt Cobain le valía titulares y le daba promoción a su banda, Hole. Sin embargo, el esqueleto principal de la banda fue, desde ese año, una chica pelirroja de Seattle, que tocaba la batería como nadie.
La maldición de los discos póstumos
Todos los años somos testigos de “nuevos” lanzamientos discográficos de músicos que lamentablemente ya abandonaron nuestro plano existencial. Sin embargo, siendo aún conscientes de la cuestión puramente comercial que rodea estos acontecimientos, nosotros, los melómanos, no podemos resistirnos a la tentación de escuchar esa perla que nuestros artistas favoritos nos estuvieron ocultando hasta el día de su muerte. La pregunta surge sola: ¿es necesario seguir hurgando entre las pertenencias de un muerto para satisfacer a ese consumidor insaciable que llevamos dentro? ¿Cuánto más puede sumar (o restar) al legado de un músico la publicación de una grabación perdida que jamás vio la luz?
¿El valor agregado o el sin valor?
Teorizar acerca del valor del arte es una tarea ardua, espinosa, dolorosa y penosa. Ardua porque requiere dar a entender la coordinación de dos conceptos múltiples que son arte y valor. Espinosa porque implica, en sí misma, la mercantilización de un objeto muchas veces vendido como ahistórico, atemporal y puro. Dolorosa porque significa desvirgar con un billete la obra recibida como unicidad. Penosa porque el resultado es siempre parcial y discutible.







