Luego de una larga batalla contra el cáncer de hígado y colon, Robin Gibb –cantante, compositor y cofundador del grupo australiano Bee Gees- falleció el domingo 20 de mayo tras una serie de complicaciones con una cirugía intestinal, según un comunicado atribuido a su familia. Tenía 62 años.
Gibb nació en 1949 en la Isla de Man, pero más tarde se trasladó junto a su familia a Manchester, ciudad donde vivió los primeros años de su infancia. En 1958 se mudó a Australia junto a sus hermanos Barry y Maurice, con quienes comenzó a actuar bajo el nombre de Brothers Gibb, grupo que eventualmente pasó a llamarse Bee Gees y lanzarían sus primeros dos LP’s únicamente disponibles en Australia y Nueva Zelanda. Concientes de la locura que estaban desatando The Beatles en Inglaterra, el trío decidió regresar a suelo británico en 1966, y a poco de su llegada firmaron con el manager Robert Stigwood. El primer éxito internacional de Bee Gees llegó en 1967 de la mano de New York Mining Disaster 1941, perteneciente al álbum Bee Gees 1st, una obra fundamental en la historia del rock psicodélico, donde la delicada voz de Robin ocupó un lugar preponderante.
En 1969 Robin decidió emprender una carrera en solitario -durante la cual produjo el exitoso single Saved by the Bell- aunque esta etapa fue muy breve, y en los albores de la década del setenta volvió a reunirse con el trío. En 1971 alcanzaron por primera vez el número 1 en los Estados Unidos con la publicación del sencillo How Can You Mend a Broken Heart. En 1975, luego de un período de lanzamientos poco exitosos, el grupo se traslado a Miami a instancias de su sello discográfico Atlantic Records, para empezar a trabajar en lo que luego se convertiría Main Course. Este álbum marcó un quiebre con respecto al sonido que venía realizando la banda, introduciendo elementos soul y fusionándolos con R&B y otros géneros como el funk y la música disco.
Sin embargo, fue en 1977 cuando Robin y sus hermanos alcanzaron el mayor éxito de sus carreras a través de la banda sonora del film Saturday Night Fever. Este soundtrack le aportó cuatro números 1 a la banda (Stayin ‘Alive, How Deep Is Your Love, You Should Be Dancing y Night Fever) y además se convirtió en el álbum más vendido de todos los tiempos, solo superado por Thriller de Michael Jackson siete años más tarde.
En la década del ’80 los tres hermanos siguieron cosechando éxitos componiendo canciones para Dolly Parton y Kenny Rogers (Islands in the Stream en1983) y Diana Ross (Chain Reaction en 1985), aunque la popularidad del grupo empezó a disminuir notablemente. Robin lanzó un par de álbumes en solitario que obtuvieron un éxito moderado: Secret Agent (1984) y Walls Have Eyes (1985). Sin embargo no volvió a publicar un nuevo trabajo hasta enero de 2003, en la misma semana en que falleció su hermano Maurice, muerte que además marcaría el final de Bee Gees. Seis años antes, en 1997, la banda había sido incluida en el Rock and Roll Hall of Fame.
En 2010 Robin colaboró junto a su hijo Robin-John en The Titanic Requiem, una obra clásica que repasa la historia del famoso trasatlántico en el centenario de su desaparición. El delicado cuadro de salud de Robin no le permitió asistir al estreno, que se produjo en Londres junto a la Royal Philharmonic Orchestra el 10 de abril de ese mismo año.
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