Por Carla Fumagalli
“Cuando tengo algo que decir, lo voy a decir”. Fiona Apple McAfee Maggart dijo estas palabras al ser entrevistada en 1997 tras su polémica aparición en los MTV Video Music Awards aceptando el premio Mejor Artista Nueva por su canción Sleep To Dream.
Sus declaraciones en ese discurso fueron en contra de que las personas normales quisieran ser igual que los famosos. Apple contrarió todo lo que el mundo del espectáculo propone: la “modelización” de individuos fortuitamente enaltecidos por una industria muchas veces incoherente. Y todo eso lo hizo citando a la poeta Maya Angelou. Tampoco es para considerarla la abanderada de nada; no es la primera ni fue la única en decir que no debemos endiosar a nadie y ser nosotros mismos. Cada artista en su forma, ya sea para vender más o porque verdaderamente lo siente, habla de mantener la propia identidad y es el primer consejo que dan a sus fans junto con el lavado “siempre sigan sus sueños”. Sin embargo, la expresión y el nerviosismo, la angustia y el miedo de Apple arriba del escenario la muestran increíblemente honesta.
Parecería que Fiona Apple no nació para ser famosa. Sus entrevistas suelen ser bastante incómodas, con respuestas cortas, con miradas al piso o al vacío. Los entrevistadores sufren muchísimo con ella porque sus nervios y sus ganas de no estar ahí los superan. No es que odie la industria que la hizo acreedora de una fortuna producto de los millones de discos vendidos. Tampoco es que no tenga nada que decir, eso lo podemos ver en sus canciones. Pero hay algo en esa incomodidad de estar delante de una cámara que provoca un sentimiento de paridad en nosotros, los civiles, que no se encuentra demasiado en las estrellas. Sería esta característica la que nos mantendría en vilo estos cuatro discos en doce años.
Nacida en Nueva York, hija y nieta de artistas, Fiona Apple fue autodidacta en su principal acompañante, el piano. Compraba viejas piezas de música o traducía tablaturas de guitarra en notas, un método poco convencional con un resultado feliz: una mano izquierda lúcida y penetrante. Lanzó su primer disco, Tidal, en 1996 a los 19 años. Un disco confesional que incluyó dos canciones que fueron condición de posibilidad de una carrera controvertida, escudriñada y juzgada una y mil veces. Esas canciones fueron Sullen Girl y Criminal. La primera contiene un desahogo –casi una explicación– de que si demuestra una personalidad plomiza es porque a los 12 años fue víctima de una violación en su propia casa en Manhattan. La segunda la muestra en un video dirigido por Mark Romanek en ropa interior cuando sus declaraciones acerca de su sexualidad siempre tuvieron los calificativos de “incómoda”, “insegura” o “explotada”. Al respecto dijo en una entrevista: “Hacer ese video fue un gran paso para mí porque no estoy acostumbrada a hacer nada de eso. (…) Así que fue una misión personal hacer ese video. Pararme delante de todas esas chicas hermosas y mostrarme. (…) Aunque estoy explotando mi sexualidad, de un modo, es divertido.”
Tres años después salió el disco que rompió el record Guiness del título de álbum más largo y conservó ese puesto durante 8 años. Tenía 90 caracteres y fue superado por Soulwax en el 2007. El disco se llamó When the Pawn Hits the Conflicts He Thinks Like a King / What He Knows Throws the Blows/ When He Goes to the fight / And He’ll Win the Whole Thing ‘fore He Enters the Ring / There’s No Body to Batter When Your Mind is Your Might / So When You Go Solo, You Hold your Own Hand / And Remember That Depth is the Greatest of Heights / And If You Know Where You Stand, Then You Know Where to Land / And If You Fall it Won’t Matter, Cause You’ll Know That You’re Right. El título surgió a partir de las cartas de los lectores de la revista Spin luego de que la publicación hablara mal de ella. Una traducción posible del poema sería: “Cuando el peón da con el conflicto él piensa como un rey / Lo que sabe tira los golpes cuando va a la pelea / Y ganará todo antes de entrar al ring / No hay cuerpo que batir cuando tu mente es tu poder / Entonces vas solo, sostienes tu propia mano / Y recuerda que la profundidad es la mayor de las alturas / Y si sabes dónde estás, sabrás dónde aterrizar / Y si caes no importará, porque sabrás que tienes la razón.” La fuerza de las imágenes es propia de un cuerpo destinado a defenderse. De una artista que se ve en la necesidad de justificar cada movimiento y alentarse públicamente cuando las críticas la tapan. Un conflicto con el lugar de atención es lo que se entrevé a lo largo de la carrera de Fiona Apple, ya que las críticas nunca fueron hacia su música, sino hacia su personalidad pública.
Durante una presentación de este disco, Apple tocó 40 minutos en el New York City Roseland Ballroom en el 2000 y, frustrada por la baja calidad del sonido y llorando, se retiró para no volver a salir al escenario. Luego de completar la gira que contenía ese concierto, se mudó a Los Ángeles y no se relacionó con la música por dos años. En el 2002 firmó un contrato con Epic Records en el que se pautaba la grabación de un nuevo disco con la única condición de no tener fecha límite.
Los períodos de tiempo entre álbumes sólo iban a acrecentarse. Pasaron tres años entre el primero y el segundo. Para el tercero los fans iban a tener no sólo que esperar seis, sino rogar por que saliera. Ese disco fue el épico, fabuloso y clásico Extraordinary Machine. Las grabaciones comenzaron en el 2002 junto con el productor Jon Brion compositor de los soundtracks originales de Magnolia, Eternal Sunshine of the Spotless Mind y productor de Keane, Dido, Of Montreal, entre otros. En mayo del 2003, el trabajo fue enviado a los ejecutivos de Sony (dueño de Epic Records) pero no fue lanzado. Los siguientes dos años vieron cómo varias de las canciones de Apple se filtraban en Internet hasta completar el álbum. Mientras tanto, una campaña liderada por fans reclamaba el lanzamiento oficial del disco pensando que era la gente Sony que había rechazado Extraordinary Machine cuando en realidad fue la perfeccionista artista quien decidió hacer una segunda versión del producto junto con Mike Elizondo, bajista de When the pawn… En agosto del 2005 el disco recibió una fecha de lanzamiento para octubre. Gran parte había sido re-hecho bajo la producción de Elizondo y Brian Kehew. Dos canciones (Extraordinary Machine y Waltz) se mantuvieron casi sin cambios y una nueva (Parting Gift) fue incluida haciendo del álbum uno con doce pistas.
Extraordinary Machine llegó a ser disco de oro con 462 mil copias vendidas y fue nominado a Mejor Álbum Pop en los Grammys del 2006. Ese año Apple se mantuvo en la escena del espectáculo haciendo apariciones esporádicas en programas televisivos y videos luego de hacer una gira para promover el álbum. Los años siguientes la verían cada vez menos. Del 2008 al 2011 no habría novedades de que la cantante hiciera nuevas canciones o recitales, más que la eventual colaboración. Pero en el 2011 volverían los rumores. El más contundente fue el que escribió un blogger: dijo que vio a Apple en uno de los shows que solía hacer con Jon Brion en Los Ángeles donde un fan le pidió que tocara algo nuevo. Apple respondió, sutilmente: “No puedo recordar ninguna de las canciones nuevas porque ya están terminadas hace un puto año”. Enseguida Epic Records anunció la salida de un nuevo disco para el 2012, luego de que un primer anuncio para fines del 2011 no fuera cumplido. Desde ese momento, la campaña para poner a Fiona de nuevo en escena comenzó. La estrategia más importante fue introducirla en uno de los mejores y más completos festivales del año, el South by Southwest. Luego, siguieron las revelaciones de tapa y nombre del disco, otra vez coqueteando con lo extravagante: The Idler Wheel is wiser than the Driver of the Screw and Whipping Cords will serve you more than Ropes will ever do.
En cuanto a este nuevo poema-título, el juego de palabras entre idler wheel y driver maneja los campos semánticos tanto de la ingeniería como de la música. Podrían traducirse como engranajes o también como las piezas de un tocadiscos. La segunda parte también resuena en esas áreas: cords y ropes como acordes o sogas. La poesía de Apple, siempre presente en cualquiera de sus producciones, es exquisitamente compleja y a la vez lineal. Revisemos únicamente los títulos de sus cuatro discos y veamos cómo realiza un viaje conceptual y semántico desde la naturaleza a la ciencia. Tidal significa marea, When The Pawn… fue inspirado por las críticas de los medios poniéndose como una gladiadora entre los leones (un primer acercamiento a la civilización, aunque un acercamiento desafortunado, con la esperanza de la fuerza interna). Extraordinary Machine no tiene muchas vueltas. La ciencia, la civilización, han dominado a la artista. Sin embargo, el calificativo de “extraordinaria” mantiene el matiz estético. Llegamos a The Idler Wheel… donde la competencia es más cruda. Es la música contra la industria, el poder de la creación versus el látigo de la soga que ahorca la creatividad.
Este somero y quizás grotesco análisis pone en perspectiva la ecuación “composición-fama-placer” que a Apple le cuesta tanto, o eso parece, sobrellevar. Entre una artista que expone todo y explota al hacerlo, y una ermitaña que guarda canciones durante años sin alcanzar un estado de conformidad suficiente como para hacer público su arte, Fiona navega y se construye a sí misma entre la naturaleza impetuosa e impulsiva que habla de violaciones en Rolling Stone y la máquina hacedora de música que se toma siete años en producir diez canciones. Fiona Apple es una masa de contradicciones, de contraindicaciones, de contra-argumentos y de contragolpes. Una fruta prohibida que de a pedacitos alimenta la adicción de sus fanáticos. No olvidemos la letra de Extaordinary Machine: “Be kind to me, or treat me mean. / I’ll make the most of it, I’m an extraordinary machine” (Trátame bien o trátame mal/Haré lo mejor con eso, soy una máquina extraordinaria) O de O’Sailor donde dice “I have too been playing with fifty-two cards” (Yo también he estado jugando con cincuenta y dos cartas). No compremos el papel de la artista torturada, pero quizás sí el de la artista dividida entre jugar el papel que le toca dentro de la industria y rebelarse constantemente y muchas veces sin sentido para reafirmar su lugar en el ordinario y a la vez confortante mundo del arte efervescente.
Manipulada y manipuladora, la compositora que si algo sabe es manejar la expectativa, vuelve este 19 de junio, fecha en que The Idler Wheel…será oficialmente puesto a la venta.
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