Entrevistas

El Quinteto negro La boca redobla su apuesta

Las napolitanas con puré copan la mesa y el corcho del tintillo anuncia modesto que es hora de la cena. Estamos en el estrecho living-comedor-sala de ensayo-cuarto de juegos para Carmela, del primer piso de la calle Pinzón y por la ventana vemos dormir a los tablones xeneizes.

Pablo Bernaba es el fuelle e impulsor del Quinteto negro La boca, la banda que se animó a ponerle tango a la historia del anarquismo en un cruce estético que parió Tangos libertarios, doce canciones potentes, una lírica cargada de épica y coraje, un encuentro entre el tango, la murga, el rap.

Apenas hace 48 horas que regresó de tocar en Estonia, Leningrado, Tampere (Finlandia), San Petersburgo, Helsinki, diez conciertos en doce días; pero a Pablo le interesa hablar del futuro inmediato, como si ya hubiera dejado en el cenicero de los recuerdos las colillas de la gira.

“Para nosotros el trabajo está acá”, afirma convencido de que las luces europeas son espejitos de colores. Es que la artística que desarrolla el QnLb no es fácil de reproducir y exige un contexto. Y como un rompehielos en camino de trazar su propio rumbo abriendo grietas ahí donde no había sendero, Pablo asegura que si en un momento fue válida la distinción entre tango tradicional y nuevo tango, hoy cree que la definición tango puede también obturar la posibilidad del género de llegar más allá de sus propios límites y por eso se lo ve craneando estrategias para saltar el corral.

Tangos libertarios (2015) es una novedad para el público que va descubriendo, como deshojando una margarita, sus múltiples abordajes show a show. Sin embargo Bernaba siente que ya es un disco viejo. Es que les llevo cinco años de paciente cocción tenerlo al dente y en las bateas –desde donde, dicho sea de paso, se vendió muy bien-. Por eso, en medio de las presentaciones pone rumbo a estribor con una consigna: cruces.

Si en Tangos libertarios el tango tomaba a su pareja -como en el baile- y la llevaba por las distintas canciones, donde se puede escuchar rap sobre una milonga o un aire de blues sobre un vals, la apuesta ahora es doble sobre sencillo y subir a la pista a aquellos géneros que todavía no fueron convidados a la fiesta.

Y el primer nombre que suena tiene la contundencia y la sorpresa de un arrebato callejero: Quinteto negro La boca y 2 minutos. El tango y el punk. Pero también está Nompalidece. Malena D’Alessio, Esteban el As (ex Fuerte apache), Las pastillas del abuelo, el Chango Spasiuk y Pablo Lescano.

“¿Cómo vamos a hacer? No se”, dice el bandoneonista entre carcajadas. “Me interesa que se arme un cruce genuino. Compartir ensayos, ir a nuestros shows. Armar de a poquito una relación”, enfatiza y, dentro de lo poco que sabe imagina la posibilidad de llegar en algún momento al estudio habiendo compartido una historia en común. Tal como trabajara con Osvaldo Bayer para las canciones de Tangos libertarios, forjando en el ida y vuelta cotidiano una obra más allá de las coyunturas. Y aunque tiene la esperanza de que el proceso creativo no sea tan largo como el del último disco, sabe que puede tratarse de un proceso en una banda sin fin.

De momento Pablo Bernaba encontró en Nacho Artime, el manager de 2 minutos, a otro apasionado del boxeo y tuvo dos cruces de un solo cross, ya que llevó al Quinteto al Almagro Boxing club donde, entre las guanteadas, tocaron en un festival benéfico.

El Quinteto negro La boca se define como un colectivo cultural. Es una criatura hecha de fuelles y fuegos, inquieta y temperamental. Su música es el tango, del que no reniegan, pero al que sienten que le deben aportar un granito de la sal necesaria para llegar a aquellas esquinas de las que parece exiliado. La apuesta de los cruces puede verse, en ese sentido, como una esquina suburbana donde las tribus se encuentran, para regresar a los patios de ladrillos y los pasillos angostos donde se celebran los gustos populares.

Las cartas están sobre la mesa y la estrategia es simple: acompañar shows, compartir escenarios y públicos. Algo de esto se verá este viernes 16 de octubre en el recital que el QnLb dará en el Club Atlético Fernández Fierro.

Foto: Alejandro Rodríguez