Entrevistas

Quinteto Negro La Boca: el tango le canta al anarquismo

"El tango nació maldito y mal parido en patios de pesebres y quilombos"

                                                                                              Jorge Alorsa Pandelucos

 

El Quinteto Negro La Boca y el historiador Osvaldo Bayer escribieron un disco de tangos dedicado a la historia del anarquismo en la Argentina. El resultado son doce canciones potentes, una lírica cargada de épica y coraje, un cruce de sentidos entre el tango y géneros que, a esta altura del partido, ya son primos o al menos compañeros de ruta. Tango y anarquía, música para los ideales, igualdad en libertad son las consignas que el Quinteto Negro parece cumplir dentro y fuera del disco, arriba del escenario y debajo, cuado la vida toma examen.

Las veredas que no se quieren ahogar flotan sobre el nivel del río. Subsisten precarios conventillos centenarios con su pino tea cansada. Una parrilla de tanque, banderines, un 24 horas con los estantes a medio llenar, una fonda turbia con perfume a tuco. La boca es un barrio sin maquillaje donde la postal se abre de un tajo quince metros más allá del estadio emblema, tironeado entre la pasión popular y la avaricia patronal.

El tango flota en la niebla espesa de la garganta de Rivero cimbrando al Riachuelo, a los barcos cargados de gallegos, rusos y genoveces, a ese bandoneón primero goteando la sonoridad que en los próximos años identificará mundialmente a la cruz del sur.

Y el anarquismo como punta de lanza de un movimiento obrero que hizo temblar los cimientos de la pirámide: Estado-burguesía-iglesia. Que fue hegemónico en las revueltas sociales hasta los años treinta, cuando el tango afilaba la hoja para entrar en su edad de oroPuestas así las cartas sobre la mesa el cruce no parece caprichoso, es más, ¿por qué no se hizo antes?

Ahí donde Pinzón estrella su carabela contra los manchones de Pérez Celis, tres pibes juegan a los pases, la motoneta de las pizzas deja su carga de harina y muzza y dos vecinos escuchan desde la vereda a una orquesta de tango que ensaya en un balcón del primer piso.

Tangos libertarios arrancó en 2010, cuando le planteamos a Osvaldo Bayer que escriba una letra en homenaje a Severino Di Giovanni”, cuenta Pablo Bernaba, primer bandoneón y fundador del Quinteto negro. El historiador y escritor aceptó y a partir de esa primera composición nació una relación, que se materializó en más poemas y más canciones, y hasta en participaciones en vivo. “Severino se estrenó después de una charla sobre Tango y anarquía de la que participó Bayer”, relata Bernaba, que explica que a él como compositor le lleva tiempo proyectar una canción, y encima coordinar con Bayer (que continua viviendo parte del año en Alemania) ralentiza todo el proceso.

“El disco reporta una verdad histórica –sostiene Bayer– tanto el tango como el anarquismo tienen un origen popular. El tango se bailaba en las calles y los anarquistas estaban también involucrados en la organización de esos bailes”.

Osvaldo Bayer es quizá uno de esos pocos personajes públicos del mundo de las letras respetado y escuchado por cierta franja juvenil con inquietudes políticas, por el activismo cultural. A sus ochenta y ocho años recuerda que en su juventud también publicó un libro con poemas: Los cantos de la sed. Trabajar con el Quinteto le proporcionó una plataforma para retomar la escritura en verso.

Bayer rememora que “cuando era chico no se escuchaba otra música que el tango”, y se hace un minuto para recordar la voz de Corsini. “Más tarde, ya durante el peronismo tomo impulso el folclore y luego entró el fox trot que opaco el resto”, concluye.

“Es un disco con un hilo conductor temático, pero con distintos timbres –puntualiza Pablo- Primero pusimos en papel a que situación o personaje le queríamos cantar. Después fuimos viendo que le faltaba al disco: un tema con guitarras, o un vals, queríamos tener un disco amplio y fuerte. Así maduro. Puede gustar o no pero está muy pensado”, subraya.

indieHearts: ¿Cuando hablas lo hacés desde el tango?

Pablo Bernaba: Desde el tango. Es lo que llamo la soberanía territorial del tango. A las bases rítmicas que aplicas le llamo el suelo que uno pisa. Cuando definís tu territorio después podes invitar a otros géneros a convivir. Tenemos rap, pero Malena (D’Alessio ex cantante de Actitud María Marta e invitada en el disco) rapea sobre una base de milonga. No es una discusión semántica. Es una diferencia con el tango electrónico, que pinta con colores de tango una rítmica que es la de la música electrónica. Nosotros nos podemos permitir las gestualidades rockeras dentro de nuestro territorio, tendiendo puentes pero siempre desde el tango. Yo llego al tango desde el rock, estudie bandoneón para darle color a una banda de rock. En ese proceso recordé que desde chico había escuchado tango, lo tenía incorporado e hice un proceso de darme cuenta. Y así el bandoneón me fue atrapando. Pero tranquilo. Lo tomé con mucha calma. No me había decidido a hacer tango. Después fue pidiendo más, pero fue un devenir gradual.

iH: ¿Cuáles son tus referentes del bandoneón?

PB: Astor (Piazzolla), Pichuco (Aníbal Troilo), Pedro Laurenz que además es del barrio, (Osvaldo) Ruggiero, los bandoneones de Pugliese. No me gusta la cosa del referente. Yo estudié con varios referentes, Domingo Federico de la orquesta (típica de Miguel) Caló, (Rodolfo) Mederos que tocó con Astor. (Carlos) Lazzari de la orquesta de D’Arienzo. Eran nombres importantes como bandoneonistas pero uno tiene que buscar su propio camino, lo otro es cuestión de gustos. Nosotros tocamos parados, revoleamos el bandoneón, en el escenario hay una idea de afrenta.

El pequeño living con balcón a la calle está copado por el piano, una modesta biblioteca, una pila de cajas con CDs, el imponente contrabajo, un sofá cama. Allí ensayó por vez primera el Quinteto. Pablo lo armó pensando en que La Boca no tenía una banda de tango del barrio, bailable, con raíz De Caro-Pugliese. Por eso el logo de la banda es una luna gigante detrás del Puente transbordador Nicolás Avellaneda. Después surgieron otras ambiciones, una vez que estaban sonando. El primer disco salió por necesidad, el circuito lo pide.

iH: Esta la creencia de que el tango no se mete en política.

PB¿Quién lo dice? ¿El dueño del tango? ¿En que momento lo compro? En todo caso esa persona está diciendo a mi no me interesa que el tango haga política. Está lleno de tangos políticos pero no son los que el colador de la historia dejo. De hecho el colador de la historia redujo el tango a una imagen: el obelisco con dos piernas de bailarines cruzadas, o la imagen de la bataclana, o la luz de un farol, y se redujo en imagen y también se redujo en letristica, quedamos en el surrealismo o el costumbrismo, y lo mas politizado sería Discepolo. Y este disco viene a ocupar un lugar, porque no es una recopilación temática. Un disco tiene que venir a aportar algo. Si no suma, es un disco más. Yo no soy anarquista. El hombre debería apuntar al anarquismo ¿Quién puede estar en contra de lo que pregona? Es la ideología de la libertad absoluta, con conciencia. Anarquista no puedo ser en este mundo. Sí reivindico la ideología, y a los luchadores sociales, quizá no sus métodos.

iH: Hay una idea de que para el tango hay que tocar bien.

PBEl tango nació del músico que no se consideraba músico, de laburantes. Un nacimiento intrínsecamente popular. No es como la bossa nova, no hay un laboratorio. Fueron tipos que tocaban con muchos limites, tres o cuatro acordes pero en una tierra fértil, explorando, dando vida a un género. Habrá habido buenos músicos pero no era la general. Nació en cierta desprolijidad y con el tiempo fue pasando por manos avezadas y se empezó a ver a partir del 30. Ahora cuando ya sabés quien tocó antes que vos, es como en el rock, podés tocar lo básico, pero si después queres ser un guitarrista como Jimmy Page tenés que dedicarte con más intensidad. A menos que hagas punk (risas). Al punk lo rescato mucho, en su época fue brillante, trajo algo que faltaba. El nuestro es tango anti postalero. Aún tenemos que trabajar la construcción de un nuevo público de tango. Hoy quizá haya mas oferta que demanda. Hay muchísimos grupos, mas clásicos, menos, hay un ciclo hasta de tango bizarro. Se creció mucho pero llegamos a un techo. El baile se lleva mucho público y siempre suma, pero durante mucho tiempo se privilegió un andamiaje cultural que fue vaciando al tango de contenido, restringiéndolo, diciendo que es cosa de viejos. Hasta en la vestimenta. Soy muy critico de los que se visten funebreros, parece que están en la misa de la muerte del tango. En aquella época era la vestimenta que se usaba, mi abuelo iba a la panadería con camisa. Nosotros no somos traspolados de aquella época. Ahí hay una tensión. Pero este tango que se viene haciendo desde hace unos quince años se va a rescatar y va a dar vuelta esta historia.

El Quinteto negro la boca es un colectivo cultural. Integra la Uniónde Orquestas Típicas que impulsa el Festival de Tango Independiente. En 2010 impulsaron el Festival de Tango de La Boca que va por su sexta edición, gratuito y autogestivo. Da vida a la Escuela de tango de La Boca.

El primer disco del Quinteto se llama Tango contaminado y, aunque puede ser una denuncia brutal al estado del riachuelo que agoniza a pasos de donde se desarrolla la entrevista, funciona también como metáfora de un tango que comienza a trazar diálogos con otros géneros como la chacarera, el rock, el rap, la murga.

Por si no quedó claro la banda se llama Quinteto negro por cierta raíz afro en la prehistoria del tango; negro por la noche donde el tango se mueve como pantera; negro por la estética dark del tango que inventó el reviente antes de que el rock usara pañales; y como no podía ser otra manera negro porque el Quinteto reivindica a los cabecitas negras que la paquetería porteña, que no vivía en La boca, miró con desdén cuando se atrevieron a mojar la oreja de la fuente.

Álbum

Fotógrafo: Alejandro Rodríguez
Fotógrafo: Alejandro Rodríguez
Fotógrafo: Alejandro Rodríguez
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