Por Juan José Méndez
De José González fue la misión de disipar lentamente las nubes que auguraban una posible lluvia. El guitarrista sueco-argentino en formato solista -y no acompañado de toda la formación de Junip, como se había anunciado- abría los cielos mediante el sonido de sus melancólicos arpegios, con un modesto repertorio que incluyó sus celebradas versiones de Heartbeats de The Knife y Teardrop de Massive Attack. González se sumergiría horas más tarde bajo la cúpula (más reducida y exclusiva) del Planetario para intimar aún más el encuentro junto a los chicos de Onda Vaga.
Animar el crepúsculo (y el menos poético acto de ahuyentar un escuadrón de mosquitos) fue la tarea de Carlinhos Brown. El ex Tribalistas brindó un espectáculo carnavalesco fuera de serie, quebrando con la nostalgia de lo acústico para poner las guitarras eléctricas y la percusión en primer plano de un escenario devenido en corsódromo. Hubo disfraces, baile, color, mucha arenga, un cover de La Bamba, homenajes a percusionistas argentinos y un cierre con A Namorada, el máximo hit del brasileño que había puesto en alto el inicio de su carrera solista a mediados de los noventa.
La cálida noche -preciosa y todavía sin atisbos de la inminente sudestada- fue el telón de fondo para la fiesta de Meme, Joselo, Quique y el pelilargo Zopilote (la enésima encarnación de Rubén Albarrán). Abriendo el juego de trance, ritmo y emoción que genera Café Tacvba en vivo, aparecía la experiencia pop de El Baile Y El Salón -uno de los tantos cortes del magnífico Re (1994)-, seguido de su archiconocido cover de Leo Dan, Cómo Te Extraño Mi Amor, el ska mexicanote de Las Flores y la ranchera (vitoreada, bailada y coreada) La Ingrata. Avalancha de éxitos sin pausa.
Mientras el Zopilote danzaba como un epiléptico duende juguetón en cada uno de los explosivos temas de la banda que lidera -metamorfoseando su rostro en las más variadas máscaras aztecas (de mucha lengua afuera)-, los demás miembros jugaban por momentos a la estoicidad, dejando que los instrumentos dibujen por sí solos el ecléctico repertorio CafeTa (rock alternativo en Cero Y Uno, funk en El Ciclón, bossa y la salsa en El Puñal Y El Corazón y un largo etcétera).
Como no podía ser de otra manera, el amigo y productor Gustavo Santaolalla se calzó la eléctrica para rasgar los acordes de La Chica Banda, cerrando el cuerpo principal del set. Para iniciar la casi decena de bises, tuvo su debut argentino en gran público Este Lado Del Camino, el primer corte del nuevo álbum de la banda, El Objeto Antes Llamado Disco (a editarse a fines del mes de octubre). Junto al flamante tema llegaron los otros clásicos lentos (El Espacio, Eres, Mediodía), discursos políticos muy acertados -a diferencia de otras bandas que pecan en la demagogia- y aplausos especiales (mención a Chile mediante) para el movimiento estudiantil latinoamericano. El mensaje es claro: la juventud inconformista y rebelde será siempre el público privilegiado de Café Tacvba.
Mención a Gustavo Cerati y la adrenalínica versión Tacuba de Juegos De Seducción de Soda Stereo fueron el cierre de una de las noches más cálidas y hermosamente esquizofrénicas presenciadas en la explanada del Planetario porteño. Un encuentro del verdadero corazón latino, facilitado en última instancia por una empresa de dispositivos móviles, pero impulsado sobre todo por la energía vital de un pueblo en vísperas de una imperiosa primavera.
*Café Tacvba se presentó junto a José González y Carlinhos Brown (en el marco del Movistar Free Music) en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires el sábado 15 de septiembre de 2012
Fotos: Diego Fioravanti (Gigriders)
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