El encanto de lo familiar: Cloe Bosco en La Scala de San Telmo

May 25th, 2011

Por Emmanuel Patrone

Entre cuadros del Teatro Colón y de cantantes sopranos, los asistentes iban acomodándose en las sillas organizadas en la diminuta sala de la casona reconvertida en teatro en el barrio porteño de San Telmo. Eran aproximadamente unos 45, dirigiendo sus ojos hacia el escenario, ocupado por un gran piano en el centro acompañado por una batería, un bajo, un violín y los respectivos atriles para las partituras. El público –como prontamente se dejó entrever- se repartía entre amigos, conocidos y seguidores de la artista: una española de 25 años radicada hace años en Argentina, que estaba por presentar las canciones de su álbum debut próximo a lanzarse, Life in Coma, como así también de su primer EP, Womanhood (2009).

Cerca de las 22.50, Cloe Bosco subió al escenario al compás de un beat canchero ejecutado por su baterista (Fernando Cremaschi) y bajista (Sebastián Leonangeli). Con short negro, tacos, remera de Mickey Mouse, pelo recogido y cubriéndose la cara con una máscara de oveja, desfiló sigilosamente hacia el piano, su compañero por los próximos 70 minutos. El corte Snow in Summer – tal vez “el hit” de Life in Coma- fue el encargado de inaugurar el espectáculo.

El espacio reducido ayudó a que el recital tome rápidamente colores intimistas. La música, en cualquier caso, también ayudó. Es más que claro que Cloe mamó del mejor piano-rock femenino, enfocándose en su ídola Tori Amos y llegando a Regina Spektor, y que en su búsqueda de honrar al género hizo bien los deberes. La española supo manejar los cambios de ánimo de sus canciones, que van sin escalas del nerviosismo y los crescendos tensos y dramáticos a pasajes más juguetones, sin arriesgar nunca el clima acogedor que ofrecía la sala. Aunque cantadas en inglés, los temas de la española presentan un costado bastante personal, que resaltaron aún más el tono intimista del recital. “La siguiente canción es un tema sobre la decadencia de la adolescencia maravillosa que tuve” anunció antes de Nonsense & Insensibility, tema que la vio a Cloe tocando el piano y haciendo percusión con una caja a la vez.

Salvo un paso en falso y algún problema técnico velozmente solucionado, el concierto transcurrió tranquilamente, ayudado por una acústica tenue e impecable. La autora de Womanhood pasó el recital sentada frente al piano lanzando miradas de reojo y sonrisas al público, mientras frente al micrófono cambiaba sencillamente de registro de voz y emitía delicados susurros. Como era de esperar, lo más visitado en el set fueron los temas de su álbum debut, como Autumn War, Imaginary Ghost, Cold Dream y Don’t (Do It) (gran interacción entre la pianista y cantante y la violinista Mariana Aulicino en esta última), en el que los músicos que acompañaban a Cloe se retiraban o regresaban al escenario según si su participación era necesaria o no, dejando a veces a la española sola con su piano.

En la lista también se colaron un par de covers, destacándose la versión minimalista de Cosmic Love de Florence + The Machine (totalmente despojada de las pompas de la original) y una simpática interpretación de I Wanna Be Sedated de Ramones.

Después de una hora de concierto, los presentes pidieron cálidamente la vuelta al escenario de Cloe, que tocó tres temas más (incluido otro cover: Ceremony de New Order) hasta que pocos minutos después de la medianoche dio por terminado el recital. Luego del show, la intérprete fue debidamente esperada por los asistentes, ese grupito de conocidos y seguidores del principio, que en ese momento la saludaban afectuosamente y la felicitaban, mostrando que a veces no hay nada más grato que el encanto de lo familiar.

* Cloe Bosco se presentó el viernes 20 de mayo en La Scala de San Telmo.

Fotos: Facundo Manini

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