Elbow – Build A Rocket Boys! (2011)

April 12th, 2011

Por Gustavo García

El quinteto inglés es uno de esos grupos demasiado honestos. Sí, demasiado. En especial para los acelerados tiempos que vive la industria musical de hace unos años a esta parte. Formados en un suburbio de Manchester hacia comienzos de los años 90, recién pudieron editar su álbum debut en 2001, luego de una serie de inconvenientes con la discográfica. Y, a pesar del paso de los años, han logrado mantener su formación intacta. A una década de aquel Asleep in the Back, Elbow vuelve con su quinta entrega y demuestra que su noble espíritu también se encuentra a salvo.

Suceder a The Seldom Seen Kid era, sin dudas, una tarea para nada fácil: el LP de 2008 se había erigido como uno de los grandes discos de la década pasada, coronado con el Mercury Prize en 2008 como el mejor álbum en las islas británicas. Si bien el reconocimiento significaba un listón demasiado alto para el próximo paso, su sólida trayectoria podía respaldar un tropezón. Pero sucede que tal tropezón no apareció.

Elbow – Lippy Kids

Bajo una esmerada producción a cargo -nuevamente- de la misma banda, Build A Rock Boys! se inicia con una canción de 8 minutos, la paisajística The Birds, seguida de otra de 6 minutos, esa delicada remembranza de la juventud llamada Lippy Kids. A primera vista, parece una decisión poco feliz como carta de presentación, pero la templada voz de Guy Garvey y sus letras mundanas nos reciben gentilmente para despejar las dudas, mientras que el efecto recursivo de las magnéticas melodías se encarga del resto.

El nivel de experimentación no es elevado. Apenas se perciben chispas de psicodelia electrónica minimalista, en especial ese organito en el precioso folkie de Jesus Is A Rochdale Girl que se vuelve adictivo con las escuchas. La virtud del grupo parece ser, más bien, administrar los recursos -silencios incluidos- en momentos precisos y dosis justas, desde las pseudo-castañuelas de apertura en The Birds hasta el unísono de voces en la tierna despedida de Dear Friends, logrando mantener una atmósfera de calma intimidad, incluso en tramos como With Love y su coro gospel.

Elbow – Jesus Is a Rochdale Girl

Ese tono sobrio no le resta lugar a la intensidad. Prueba de ello son la apasionada Open Arms o High Ideals, un cambiante track que, con tintes jazz, se mueve entre la arrogancia y la afabilidad. Aún así, el single Neat Little Rows termina siendo, a punta de su agresivo riff, el momento más rockero de los 51 minutos. Si bien se trata de una pieza que no alcanza a estallar, nos recuerda la capacidad de la banda para crear estas pequeñas obras, que brillan tibiamente, con humildad, a pesar de lucir imperfectas o inacabadas.

Percusión y piano -siempre sobresaliente en el repertorio de Elbow- van de la mano para iluminar el sobresaliente desempeño vocal de Garvey en casi todo el disco, que resulta un premio para quienes pacientes escuchamos su música. Como su primer LP, que pudo ser publicado luego de germinar durante una década, uno puede sentir que, diez años después, sus nuevas melodías llegan como una honesta palmada en la espalda o el abrazo de un noble amigo.

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