Por Judith Gómez Machado
Mientras el telón del escenario de Samsung Studio se abría y las luces azules recorrían la flamante cabellera de Fyfe Dangerfield, el público desconocía su destino como partícipe y testigo de un show digno de perdurar en la memoria melómana.
No es que lo compare con la recordada presentación de los Sex Pistols en Manchester -para cuarenta y dos personas- a mediados de los 70, es diferente; pero el aura pasmosa, privada y particular que recorrió la sala de San Telmo en la hora y cuarto de espectáculo, cautivó por igual a los seguidores, invitados y curiosos que se reunieron allí en la noche del miércoles 12 de octubre.
A las 21.15, ni bien comenzó a sonar Sea Out, del EP de 2005 I Saw Such Things in My Sleep, algo quedó claro: Guillemots es grande. La voz única de Dangerfield, la guitarra (o mejor dicho los dedos ágiles) del inquieto MC Lord Magrão, el bajo sonriente de Aristazabal Hawkes y la efusión de Greig Stewart en batería, resultaron en melodías con una sensibilidad apta para quienes estuvieran dispuestos a entregarse por completo al cuarteto.
Acompañado de dos Fantom-X6, tres guitarras y un Casio SA-1, Dangerfield no tardó en desenvolverse y amoldar su cuerpo a los diferentes instrumentos y canciones, desplazándose con naturalidad entre unos y otros. Así, tracks como Go Away y Made-Up Lovesong #43, en principio del EP From The Cliffs (2006), trajeron consigo la distorsión y los juegos cuerdas-teclados volcados en su aclamado debut Through the Windowpane (2006).
En un ambiente relajado, con casi la totalidad del público sentado, llegaron If The World Ends, durante la cual Magrão manipuló (al mismo tiempo) las cuerdas del cuerpo de su guitarra con una púa y con sus dedos; y Vermillion, que encontró a la voz de Dangerfield rebotando en el techo y regresando cual golpe seco en la nuca.
Con un repertorio que incluyó mayoría de canciones de su primer y último disco respectivamente, el único tema interpretado de su segundo LP Red (2008) fue la agitada Kriss Kross, que vino acompañado de un “shit!” y un comienzo doble.
Además de highlights como Basket, Trains to Brazil y I Must Be a Lover, el encuentro contó con momentos en solitario del cantante: como I Don’t Feel Amazing Now, que dejó entrever (por primera vez) sus ojos al sincero grito de ‘Oh, take my hand and tell me I’m amazing’.
Hacia el final del show, y antes de los bises Annie, Let’s Not Wait y Yesterday Is Dead, los frenéticos acordes de São Paulo –que al acelerarse transmitían el preámbulo de algo o alguien a punto de estallar- sacudieron y coronaron de post-rock una noche confortante disfrutada por unos pocos (grandes afortunados).
*Guillemots se presentó en Samsung Studio el miércoles 12 de octubre.
Fotos: Pablo Caro.
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