Los autosuficientes: normA y Valle de Muñecas en Niceto

November 14th, 2011

Por Emmanuel Patrone

“Si no le obedeces, no tiene poder”. La consigna baja del escenario del Niceto Club. De los parlantes brotan los punzantes acordes punky de los muchachos de normA, que dejaron que su indomable rock 2 tonos arrollaran a la, al menos hasta ese momento, modesta cantidad de público que se había asomado al recinto para presenciar el irresitible combo normA + Valle de Muñecas. El cuarteto (quinteto, si contamos un refuerzo en sintetizadores) de La Plata no obedece unas cuantas reglas explícitas a la hora de dar un show. Su fuerte en vivo es sonar intensos y precisos, dejando poco espacio para respirar entre canciones. Suena el último acorde de un tema y, mientras uno apenas empieza a aplaudir, empieza a sonar el siguiente.

Tal vértigo no impide que el público presente disfrute de cada canción en la lista que, en este caso –y muy convenientemente-, pertenece a su flamante tercer álbum, a, candidato indiscutible a llevarse el galardón a mejor disco de rock nacional de este 2011. La banda liderada por Sebastián “Chivas” Argüello (que entre guitarrazo y guitarrazo, hizo movimientos robóticos y se autoinflingía golpes medidos al rostro) aprovechó la ocasión para repasar de pie a cabeza su nuevo disco, desde ese cachetazo impetuoso que es Fetal hasta el homenaje freak a familiares de desaparecidos de Pañuelo, pasando por lo que son otras conquistas de a, como las más accesibles Rosa y Habitación y una interpretación salvaje de NDI.

Una vez repasado de forma completa a, un poco de media hora después de empezado el set, Argüello invitó a “adquirir e intercambiar” el nuevo álbum en el mismo club. Pero normA no tenía pensado dejar el escenario aún. Quedaban cuatro canciones más, pertenecientes a su dos (también estupendos) álbumes. Primero sonó Simple, invitando al pogo y/o al bailecito desmedido tirando pataditas con su estribillo irónico (“Estoy seguro que vos hubieras una canción mejor con esta misma canción”). Cable, el homenaje a la banda creadora de Chairs Missing y Pink Flag (“Tengo en la oreja los discos de Wire, sillas perdiendo, bandera rosa”) le siguió, precediendo a dos canciones a esta altura clásicas de la banda: PC (con ese mantra tan absurdamente autorreferencial como pegadizo que dice “A mi computadora no le gusta normA) y Enamorado, la cual hizo que la gran mayoría de los asistentes se prendieran al infecciosísimo coro de “Oooh, Magdalena”. Después de eso no hubo tiempo para más rock 2 tonos. La agrupación dejó sus instrumentos y, entre saludos a un público que pedía más (350 fue la más añorada) la cortina se cerró por 20 minutos hasta la salida de los también platenses Valle de Muñecas, en ese jueves en el que Niceto se cargó del espíritu rock de la capital bonaerense.

Y otra formación clásica e inoxidable: guitarras, bajo y batería. Ni un diluvio más, uno de los tantos “podrían ser hits” que tiene La autopista corre del océano hasta el amanecer (otro candidato a disco nacional del año) abrió el set plagado de canciones guitarreras dosificadas con pura melancolía pop. Bajo la voz de “Manza” Esaín, frontman carismático aunque de bajo perfil –si se permite tal burda redundancia-, la lista  de Valle de Muñecas mezcló con soltura canciones del primer disco, Días de suerte, con las de su último trabajo, mechando momentos más subidores de ánimo como Regresar (a través de la noche) con otros más pausados como Mil formas.

Las representantes de La autopista… se lucieron en versiones potentes, ajustadas y en algunos casos incluso emotivas, principalmente Gotas en la frente (uno de los estribillos más coreados de la noche, algo previsible considerando lo que es ese estribillo), Game Over y el corte de difusión La soledad no es una herida, que provocó un impensado pogo y canturreo tribunero del solo de guitarra por parte de los asistentes. Como para condimentar el esplendoroso espectáculo de power pop, se escucharon agradecimientos varios a colegas y numerosos pedidos del público, desde demandas de canciones (muchos de ellas en broma), elegantemente rechazados por Manza (de saquito con pins y remera rayada) exclamando al micrófono “no, esa es muy difícil”; otros como “¡Que suba Flopa!”, escuchado cuando Esaín presentó Cuentos para no dormir jamás, tema co-compuesto con la mencionada cantautora; o deseos de estirar el show hasta altas horas de la madrugada (“¡Hasta las 5 de la mañana, Manza!”). Lamentablemente, ninguno de los pedidos se hizo realidad y, rozando la medianoche, Valle de Muñecas cerró a modo de bis con Cosas que nunca te digo, canción de cierre de La autopista… (y que fue una de las preferidas por las parejitas presentes para ponerse algo cariñosas) y, desde Días de suerte, la también muy festejada  Autosuficiente.

Así como la frase que inicia este artículo, los Valle de Muñecas también contaron con su propio verso-manifiesto para cerrar la noche: “No necesito tanto de vos”.  El escenario del jueves de Niceto, entonces, tuvo el honor de congregar a dos bandas que, además de ser de lo mejor que ofrece este a veces injustamente vilipendiado circuito independiente nacional, hechizaron con sus particulares métodos y artilugios a esas almas que decidieron acertadamente ingresar al club del barrio de Palermo.

*normA y Valle de Muñecas se presentaron el jueves 10 de noviembre en Niceto Club.

Fotos por Anita Filipponi (Planeta del Cangrejo). Más en nuestro Flickr.

Tags: ,