Y seguimos presentando nuestra lista de los mejores 50 discos de 2011. Los LPs que se colaron a nuestra lista de mayores reproducciones están aquí, en una selección armada por el staff de indieHearts y que seguramente será fuente de muchísimo debate (ya lo fue, como imaginarán, en la redacción). En el día de hoy presentamos la segunda entrega, y aunque todavía no nos metemos de lleno en el top 10 de discos, esta selección también fue de las mejores.
30. Sondre Lerche – Sondre Lerche

Tras diez años desde su primer disco, el sexto trabajo de estudio del músico noruego –que contó con la colaboración del baterista de Midlake, McKenzie Smith y Bob Parins de Vetiver-, no fue titulado con su nombre por mera casualidad; las canciones que lo componen son una clara muestra de un Sondre liberado y decidido a abrirnos las puertas de un intrincado mundo interior plagado de viñetas con fragmentos de anécdotas e historias heladas. Mientras que la primera parte del álbum navega entre hits y pegadizas melodías folk (Private Caller, Red Flags, Coliseum Town) , la segunda se orienta más hacia una elegante reflexión. Al terminar de escuchar el disco, no queda otra opción que comenzar a llamar a su autor Sr. Lerche. JGM
29. R.E.M. – Collapse Into Now

El disco despedida de la banda de Athens nos deja un sabor agridulce a todos. Pero esto solo ocurre por su reciente anuncio de separación, ya que Collapse into Now roza la perfección, y se acerca a sus mejores álbumes de una extensa carrera que culminó este año.
Con la colaboración de otros genios como Patti Smith y Eddie Vedder, la banda se luce en 12 tracks y nos saluda desde la tapa, concluyendo la carrera de una de las mejores bandas del rock alternativo de los últimos 30 años. MF
28. Kurt Vile – Smoke Ring for my Halo

Desde que Kurt Vile sacó Smoke Ring for My Halo, su cuarto disco solista, la crítica no paraba de contradecirse entre sí. Muchos retrataban el esfuerzo del guitarrista y compositor de Filadelfia como un disco mucho más tranquilo que sus anteriores, pero como trabajo difícil de escuchar; otros criticaban la aspiración de Vile a ser el Dylan/Reed de su generación, mostrando una aspiración más pop que nunca. Sin embargo, todo el mundo que escucha Smoke Ring for My Halo no hace más que respetarlo desde los primeros minutos: esa sensación de estar escuchando algo genuino no lo consigue cualquiera. EO
27. Cosmo – Cosmo

En un recorrido que incluye diez canciones en poco más de media hora, en el debut homónimo de Cosmo hay paradas en el pop azucarado y bonachón, algunos temas con tics propios del country (Nena y Sorpresa), baladas desesperadas (Vos siempre te olvidás) y un magnífico single que provocará que más de uno se desnuque intentando clasificarlo (Cazador). Todo orquestado con detalles ínfimos que sin embargo se hacen sentir, desde sintetizadores hasta palmitas, pasando por trompetas como las que decoran El dueño del sueño.
En este último sentido, la maqueta que ilustra la tapa del álbum refleja lo que hay adentro: partecitas que en una primera vista rápida parecen desencajar pero que finalmente se unen armoniosamente, como haciendo honor a aquel viejo principio gestáltico transformado en cliché que señala que “el todo es más que la suma de las partes”. EP
26. PJ Harvey – Let England Shake

Después de muchos años de hablar sobre sí misma y sus relaciones, la cantante y música inglesa decidió dedicarle un disco a su país, creando así el primer álbum ‘conceptual’ de su carrera. Además, es su LP más folk, y en el que más explota las bondades del estudio. Let England Shake tiene gemas que son difíciles de pasar por alto, pero por sobretodo es un disco compacto y muy bien trabajado, en el cual la vocalista nos entrega los momentos más íntimos y profundos de toda su trayectoria. MF
25. Feist – Metals

Luego de dos años sabáticos, y con la decidida idea de alejarse del hit 1234, el sucesor de The Reminder (2007) encuentra a Leslie Feist fiel a sí misma y con el ímpetu de haber creado lo que un determinado momento le transmitió. En este sentido, Metals fue grabado una casa en las montañas de Big Sur (California) junto a los productores Gonzales y Mocky; juntos le dieron vida a canciones que se destacan por su pureza. Así, la esencia de Metals reside en los juegos vocales de Feist, las marcadas cuerdas de guitarras y las percusiones que estremecen y se entremezclan con las melodías. JGM
24. Björk – Biophilia

Después de cuatro años y hiatos en la garganta de por medio, la cantante islandesa volvió a las bateas con su proyecto más ambicioso hasta la fecha. Combinar sonidos, aplicaciones, obras de arte y una muy particular imaginería detrás de un concepto no se había hecho nunca.
Como siempre, Björk sorprende en cada uno de sus lanzamientos, y esta vez se encarga de juntar el Universo y la música en 10 perfectas canciones que terminan en una mezcla entre Vespertine y Medulla, pero con la innovación característica de la ex vocalista de The Sugarcubes. MF
23. The War on Drugs – Slave Ambient

De principio a fin, Slave Ambient no es nada más que un viaje. Un viaje a dónde, es algo que el cantante Adam Granduciel no deja muy bien claro: el noventa por ciento del segundo disco de The War On Drugs expresa esa desesperación por subirse al auto y escapar sin mirar atrás, tanto lírica como instrumentalmente. Por esta y muchas otras razones, no es difícil llegar a la conclusión que Granduciel disfruta más del recorrido, sin pensar mucho hacia dónde quiere llegar. Además, la producción impecable y llevadera hace de Slave Ambient un disco imposible de escuchar menos de dos veces. No hay que tener dos dedos de frente como para saber que sea donde sea que Granduciel quiera ir en un futuro, hay que seguirlo muy de cerca. EO
22. Wild Beasts – Smother

Como alfiles de la sutileza, los Wild Beasts asedian el clímax de la melodía con jugadas calculadas en base a su folktronica en mid-tempo. Una estrategia que adquiere sentido en la totalidad del álbum y con canciones que mudan la piel pero siempre parecen volver al mismo lugar.
Las voces de Hayden Thorpe (un tritón que canta desde las profundidades del mar) y las líneas de bajo timonean en un mar de baladas sofisticadas (Invisible), beats hipnóticos (Deeper) y piezas con alma de música ambiental. Esa aura magnética y oscura, que flota en todo momento, encuentra su mejor patrón en Albatross, una red sobre nuestras cabezas de la que será difícil escapar. MT
21. Bon Iver – Bon Iver

A diferencia de For Emma, Forever Ago (2008), un álbum bien folk, de guitarras y coros suaves, Bon Iver, el segundo disco de Justin Vernon y compañía, se aleja un poco de ese sonido, agregándole elementos más electrónicos, cuyo objetivo final es un LP medio fantasmesco y espectral muy interesante. Las 10 canciones que lo conforman, todas nombradas a partir de ciudades, establecen un disco bien uniforme, con algunos momentos destacables, como Holocene, Calgary y Beth/Rest, la canción preferida de Vernon. Tiene algunas secuencias más flojas como Minessota, WI y Towers que de todas formas no tiran para abajo el disco, sino que hacen que las mejores canciones parezcan aún mejores.
Lo más interesante de este disco es el cambio de sonido, producto quizás de la madurez de Vernon. Y ahora no queda más que esperar por lo que va a venir. PR
20. Adele – 21

Sobradas son las pruebas de que un corazón atormentado y una garganta virtuosa pueden producir sacudones más crudos que los de una placa tectónica. Rolling in the Deep, el hit memorable, fue una simple muestra de botón de ese gran lote de soul donde la chica de Tottenham cicatriza las heridas por las que sangró en su debut 19. Adele trasciende el cliché animoso de la balada de amor y lo convierte en un arma de defensa personal que la prevenga de nuevos zarpazos. Los artilugios son varios y encuentran reparo tanto en el blues sureño (I’ll be waiting), la interpretación piano-voz (Someone like you) y hasta en un cover de The Cure con cadencia de bossa nova (Lovesong). Las formas podrán variar, pero la matriz, esa voz influenciada por los ‘60, inmacula a ésta artista en medio de la contemporaneidad del autotune y los golpes de efecto. MT
19. Beirut – The Rip Tide

Zach Condon, ese es el nombre del artífice de Beirut, la mente maestra detrás de este colectivo musical que mezcla folk con música balcánica, instrumentos clásicos y algo de pop y rock que terminó de consagrarse con un tercer disco casi impecable como es The Rip Tide. Nueve canciones son suficientes para llegar a esta conclusión. Con un comienzo casi perfecto con A Candle’s Fire y Santa Fe, highlights del álbum, el disco decae sólo en la anteúltima canción, The Peacock, para volver a levantar con Port Of Call. En el medio pasan lindos temas como East Harlem, homenaje a la ciudad en la que se grabó el disco, y The Rip Tide, canción que le dio el nombre al álbum.
Las canciones suenan tan bien, tan ordenadas y meticulosas que cuesta creer que son muchos los instrumentos utilizados en la grabación del disco. Con The Rip Tide, uno puede hacer una especie de repaso por varios géneros musicales, y lo más destacable es que esta mezcla no molesta y aunque haya canciones más “felices” que otras, en ningún momento se pierden las ganas de bailar. PR
18. My Morning Jacket – Circuital

Si hablamos de mejores discos del 2011, es casi un crimen no mencionar Circuital, el sexto disco de estudio de My Morning Jacket. La magia de Jim James es que puede escribir canciones como Victory Dance, con una letra medio oscura pero al mismo tiempo genial, y canciones como Wonderful (The Way I Fell), que desborda emoción sincera, una legítima declaración de lo bien que uno se puede llegar a sentir. Después aparece Holdin On To Black Metal sin dudas la mejor canción del disco: cuatro minutos y pico de rock irónico pero potente, con un coro de niños incluido y un Jim James bien crudo. En el medio aparecen Circuital y Outta My System, un tema que bien podría haber sido interpretado por The Who. Junto con The Day Is Coming, Movin Away es lo más pobre del disco, pero siempre en comparación a las otras piezas. Hacia el final nos encontramos con Slow Slow Tune que nos va dando la despedida, dejándonos con ganas de volver a escucharlo una y otra vez.
Lo bueno de Circuital es que en ningún momento pierde la energía rockera que caracteriza a MMJ, sólo va variando y moviéndose de eje. PR
17. Wilco – The Whole Love

La noticia de un nuevo disco de Wilco siempre es bienvenida, y aunque muchos aseguren que después de Yankee Hotel Foxtrot (2002) Jeff Tweedy y compañía no hicieron mucho, está The Whole Love para contradecirlos y probarles que los Wilco todavía tienen mucho para dar. Para este disco, la banda de Chicago usó varios géneros. La balada folk aparece en Sunloathe, Dawned On Me, Whole Love y Open Mind (una de las más lindas). El pop rock está más presente Born Alone y I Might, y finalmente se vuelven más rockeros en Art Of Almost y Standing O. Tratándose de Wilco, no soprende que The Whole Love sea un buen disco, pero sirve para reconfirmar que son una de las bandas más interesantes del circuito musical independiente internacional.
Muchos tienen razón cuando dicen que The Whole Love no supera Yankee Hotel Foxtrot pero con este disco Wilco volvió a recuperar el lugar que después de Wilco (The Album) había abandonado. Festejemos eso. PR
16. PVCCM – Le Priet vaha a chosmos e ba con Maourian

Nada menos que 28 canciones en dos discos, plagadas de confesiones, heridas abiertas, esperanzas truncas o nacientes, lisergia, poesía y polenta en dosis iguales. Prietto Viaja al Cosmos con Mariano sacó uno de los mejores discos del año en una veta catártica, con la emoción a flor de piel y las tripas en la mano. Escenas cotidianas, paisajes urbanos, y escapes sonoros que revelan la profundidad abismal de las cosas diarias y los enigmas irresueltos de lo que nos es más familiar e inevitable: el amor, el agua, la ciudad, la sangre, el desencuentro, el fuego, los niños, los viejos, la muerte. Con gran producción de Shaman y Maxi Prietto y la psicodelia y contundencia que caracteriza al dúo Prietto-Mariano, este disco se revela como imprescindible. NM
15. Moby – Destroyed

Moby reflexiona y analiza cada uno de sus pasos musicales, y Destroyed no es la excepción. Su más reciente disco fue compuesto, literalmente, a base de largas noches de insomnio en sus interminables giras. Las primeras tres canciones que se desprenden (The Broken Places, Be The One y Sevastopol) presentan un clima oscuramente agradable, electrónico y hasta anárquico. El álbum continúa su mutación y brinca entre diferentes géneros, sólo como el músico nacido en Harlem puede permitirse hacerlo. Victoria Lucas, Rockets, Lacrimae y el indiscutido hit The Day son algunos de los highlights del LP. JGM
14. The Strokes – Angles

Después de las tensiones en las que se acusaba una lógica creativa poco democrática los Strokes cambiaron sus propias leyes y firmaron una tregua que su líder llamaría “Operación: Dejemos a todos satisfechos”. Una práctica de ángulos superpuestos que depara en el álbum más heterogéneo –e irregular, si se quiere- de los neoyorquinos que revitalizaron el sonido de la década.
Hay un tironeo entre la pulsión rítmica y tradicional de las guitarras de Valensi y Hammond Jr (Under cover of darkness) y los nuevos impulsos sintetizados del Casablancas (Games) solista que, por momentos, vuelven al disco un pastiche de sus obras iniciales. Pero ahí donde no priman éstos desencuentros, están también los motivos por los cuales siguen siendo casi irresistibles. MT
13. The Drums – Portamento

Después de haberse proclamado como una de las bandas más novedosas del año pasado, el cuarteto americano The Drums logró superar expectativas con un segundo disco en el que la evolución de la banda no podría ser más palpable. Abandonando el single inmediato para profundizar y pulir su sonido en una producción limpia y madura, Portamento tiene lugar para los encariñados con el sonido simple y veraniego del debut, sin estancarse en un mismo plano. Una vez superadas las primeras falsas impresiones, no cabe duda que The Drums se dirige en la dirección acertada. EO
12. Kasabian – Velociraptor!

Los muchachos de Leicester tuvieron claro desde el principio que su cuarto álbum de estudio no podía ser uno más en su carrera. Desde el nombre de la nueva placa -inspirada en una raza de dinosaurios popularizada (y mitificada) por la película Jurassic Park- la banda abre el juego comparativo entre la realidad y la ficción: “La gente piensa que somos cierto tipo de banda, pero no lo somos” confesaba acertadamente el compositor Serge Pizzorno a NME. ¿Cuantos hemos conocido a Kasabian por sus implacables hits y luego experimentamos cierta decepción al profundizar en el resto de su obra? En cierto modo Velociraptor! viene a reparar esta falencia, menos hitero pero mucho más homogéneo que sus anteriores producciones, el álbum es 100% disfrutable de principio a fin. El aura OK Computer de La Fée Verte, la psicodelia grandilocuente de Acid Turkish Bath (Shelter from the Storm), o la maravillosa lírica de Man of Simple Pleasures son apenas una muestra de lo que nos depara el nuevo horizonte de la banda. Imposible hacer una retrospectiva musical de 2011 sin hacer mención a este fantástico LP, con destino inexorable de clásico instantáneo. JPL
11. Varias Artistas – Se Puede

El esperado regreso de las “bebas” de Lucas Martí y Ezequiel Kronenberg (Rosal) llegó en la forma de una colección de canciones y bellas voces que deslumbró y jamás hizo agua. Se Puede, seguidor de Papá, muestra la evolución de Martí como una especie de hidalgo de género, con las mujeres a la cabeza. Una mención especial a Emme, que aportó las voces al éxito El Día del Zarpado, y al impecable trabajo, como siempre, de María Ezquiaga. BP
Escribieron: Juan Pablo Lima, Nicolás Miranda, Emmanuel Patrone, Pilar Renau, Martín Tejada, Eric Olsen, Bárbara Pavan y Judith Gómez Machado.

