Peter Murphy en el Teatro Vorterix: el misterio de un exorcismo

July 1st, 2012

Por Carolina Figueredo

Peter Murphy camina con elegancia. Se mueve en la belleza con maniobras mágicas que supo adquirir de su experiencia sobre el escenario. El público sabe apreciar la sensación de un indeclinable amor como una obra inseparable que lo une a su ser. Y como en las noches sin nubes, de cielos estrellados, brilla en su aspecto y en su mirada. Ve en los ojos de su audiencia y los atraviesa. Los calma y los excita. Los alegra y se alegra. En un reflejo de telepatías, absorbe con sus movimientos vampíricos la voluntad de los asistentes.

Con la gente puntualmente llenando el Teatro Vorterix, el príncipe de la oscuridad sale al ruedo poco después de las 21 para tomar vuelo en el éxtasis que generan sus composiciones. Luce bello, esbelto, con esa apariencia de haber pactado con el diablo por la eterna y pálida juventud. Secundado por Nick Lucero (batería), Mark Gemini Thwaite (guitarra) y Emilio China (bajo y violín electrónico), elige Hurt de Nine Inch Nails para abrir el show, y lo hace en formato acústico. La audiencia, fascinada por su voz, lo abraza imaginariamente ardiendo en su interior con la canción de Trent Reznor de fondo. Velocity bird, del último disco titulado Ninth (2011) no llega con la misma energía con que sí lo hace Flat Field, primer tema de unos cuantos en el setlist de su pasado con la banda dark Bauhaus. Peace to Each y Memory Go tienen contundencia y se diferencian de los otros temas de su más reciente trabajo, especialmente este último coreado por los presentes. No obstante, es con la seguidilla de Silent Hedges y She´s in Parties de su anterior banda que el público estalla de placer.

Promediando la lista, y luego de Strange to Love y I´ll Fall With Your Knife de las rarezas incluidas en The Secret Bees of Ninth, llega el esperado corte de difusión del último disco, I Spit Roses, tal vez no tan intensa y rocker como en el álbum. En cambio, Cuts You Up, quizás el tema más conocido de su etapa solista, suena delicada y potente a la vez,  con una atmósfera ensoñadora. Luego de Gaslit, Prince and Old Lady Shade y Subway, llega Stigmata Martyr y con ella algo impensado: un repentino y embriagante pogo convertido en un exorcismo tan salvaje como medicinal. Se cierra esta primera parte con Uneven & Brittle pero se espera más del padrino de la música gótica.

Tocando la guitarra acústica de doce cuerdas, la eléctrica, el teclado, la melódica o simplemente con su cautivante voz y desplazamientos al compás de sus ondulaciones vampirescas y eróticas, a lo largo del show fascina a hombres y mujeres, jugando con la ambigüedad sexual.

Para los primeros bises, Murphy y su banda deleitan a los fieles seguidores con Hollow Hills y Dark Entries y un cover de Ziggy Stardust de David Bowie. Luego de esperar unos minutos, vuelven y el cantante de voz de ultratumba dice que le encantaría seguir toda la noche, pero como es imposible harán un par de temas más. Agradece y su sonrisa parece sincera, se lo ve muy contento. Para el final tiene reservados Indigo Eyes, All Night Long, Seesaw Sway y Deep Ocean Vast Sea.

Al salir del show queda la impresión de una divina ceremonia, tan misteriosa como la de las palomas que vuelan desde la marquesina del teatro, allí por entre las luces, hacia las ramas de los árboles linderos. Y la sensación de que el público, en las vías de la noche insómica, deambula esclavo del pensamiento que va reclutando sueños melancólicos dichosos de haber presenciado una gran entrega. El de un cantautor dueño de una voz de catacumbas que nos hace pasear por su pasional poesía de grises paisajes oníricos.

*Peter Murphy se presentó en el Teatro Vorterix el jueves 28 de junio.

Fotos: Nadia Guzmán. Más en nuestro Flickr.

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