Reyes por un día: Faith No More en el estadio Malvinas Argentinas

November 10th, 2011

Por Juan José Méndez

Partamos de la base que Mike Patton es un ser de otro planeta. Su versatilidad y ductilidad vocal (¡esos gritos!), junto con su fascinante presencia escénica (¡esos gestos!), ya fueron graficadas en infinidad de ocasiones durante toda la trayectoria de Faith No More y sus diversos proyectos en paralelo, pero detenerse unos segundos y admirar en vivo a uno de los íconos de la música contemporánea escapa los adjetivos, sobrepasando cualquier descripción de diccionario.

En su cuarta presentación (1991, 1995, 2009) en nuestro país, la banda conformada por Mike Bordin, Billy Gould, Roddy Bottum, el acutal y quinto guitarrista Jon Hudson y Patton desbordó el campo y las plateas del estadio Malvinas Argentinas, con la intimidad generada por este particular templo del rock pesado.

Desde la consola, los más diversos sonidos de todas las especies de animales, más algún que otro sonido sintético, condensaban la calurosa atmósfera a medida que el escenario iba siendo decorado a la vista de todos. Todo de blanco y recubierto de coloridas flores para dar vida a la estética conceptual que el locuaz frontman explicaría hacia los bises: “Bienvenidos a nuestro matrimonio [casamiento]… o funeral, como quieran”.

El instrumental Woodpecker From Mars del tercer (primero con Patton) álbum de la banda The Real Thing (1989), abrió el show ante una audiencia enardecida por estar presenciando en vivo una nueva y desde el comienzo alucinante gala del quinteto de San Francisco. Dos minutos después, Patton realizaría su ovacionadísimo ingreso entonando algunos versos de Delilah de Tom Jones.

En seguida, el recorrido obligado por Angel Dust (1992) con Land Of Sunshine y su desgarradora carcajada diabólica sobre el bajo asesino de Gould, la coreada y divertida Be Agressive, el juego de voces explosivo en Midlife Crisis y los pujantes golpes precisos de Bordin con más gritos espeluznantes de Patton en Caffeine. El pogo durante estos primeros temas fue constante, pero a partir de la versión en español de la balada funky Evidence curiosamente fue disminuyendo; tal vez por el ritmo generado por la selección de temas, tal vez por el calor, quién sabe. Lo extraño es que hemos visto recitales menores con públicos mucho más exaltados y, a pesar de haber sido una noche inolvidable, la gente se enfrió considerablemente hacia la segunda mitad del show.

La solidez de la banda continuó de manera impecable, Bordin implacable tras los platillos, Gould marcando el ritmo desde los graves, Bottum creando melodías desde el teclado y hablando cada tanto con el público, Hudson virtuoso pero sobrio desde su power stand inmutable y Patton girando y girando en círculos, saltando y cayendo al piso, creando universos con sus cuerdas vocales.

La celebrada Last Cup Of Sorrow, que junto con la también coreada Ashes To Ashes fueron los únicos cortes elegidos de Album Of The Year (1997), fue un momento de distensión hitera antes de un “olé olé” beatboxeado por Patton y la explosión heavy metal de Cuckoo For Caca, Digging The Grave, el clásico Everything’s Ruined y The Gentle Art Of Making Enemies.

“¿Quieren más?, ¿…quieren cerveza? No bebemos, somos regilosos”. El cierre estuvo a cargo del tríptico King For A Day enganchada con su mayor éxito mundial, Epic, siendo -como era de esperarse- uno de los puntos más altos del show (ante el canto del público, Patton lanzó un “wow!”) y finalmente con la emotiva balada conclusiva de King for a Day, Fool for a Lifetime (1995), Just A Man.

Para los bises, una más que agradable y enigmática sorpresa: la banda interpretó una nueva e hipnótica canción con mucha presencia de los teclados (¿adelanto de un posible nuevo lanzamiento?), cuyo estribillo reza “We will rise from the killing floor like a matador” y, curiosamente, con una base muy similar a un tema instrumental de Sepultura, O Matador.

Luego, We Care A Lot, el primer tema del disco debut de 1985 -cuando la voz de la banda era la de Chuck Mosley- y, para un segundo regreso, el cover de Burt BacharachThis Guy’s In Love With You, reluciendo el alma crooner de Patton por enésima vez, para deleite de la mayoría de los presentes.

Un modesto pero muy aplaudido set había nos dibujado una sonrisa en una calurosa noche de noviembre. La banda, no caben dudas, es un todo que, con la conexión y el ambiente adecuado, funciona a la perfección.

Inclasificables y eclécticos, Faith No More genera devoción, una devoción que no discrimina públicos y hasta genera hermosos desconciertos que se ríen en la cara de la típica y ya desgastada rivalidad rocanrolera (Metalero cuadriculado alejándose del escenario durante el cover de Easy: “¡uy, como odio cuando canta estos temas!”).

*Faith No More se presentó en el Estadio Cubierto Malvinas Argentinas el martes 8 de noviembre de 2011.

Fotos: Pablo Caro. Más en nuestro Flickr

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