Por Fernando Mujica
Una de las ventajas de estar en Europa, y de tener al Reino Unido tan cerca, es que la escena del rock británico tiene una sensación más local. Así, para las bandas inglesas, salir de gira por el viejo continente es el primer paso antes de embarcarse hacia algo más global.
Hasta ahora, a pesar de estar cosechando grandes éxitos y de las buenas críticas que sembró su disco debút What Did You Expect From The Vaccines? (2011), los británicos The Vaccines, nunca se presentaron en Buenos Aires.
Pero esta cita fue en Paradiso, Amsterdam. El lugar opera como un centro juvenil desde finales de los ’60 y desde entonces adquirió mucha influencia del rock. Fue uno de los primeros espacios en Amsterdam que toleró la venta y el consumo de drogas suaves (para las leyes de Los Países Bajos, esta denominación incluye alcohol, tabaco y cannabis) y el mismo escenario supo albergar a artistas como Florence and the Machine, Arctic Monkeys, Bon Iver, Pearl Jam, The Velvet Underground, Amy Winehouse y muchísimos otros.
Al ritmo de Do You Remember Rock ‘n’ Roll Radio de The Ramones, Justin Young (voz), Freddie Cowan (guitarra) y Árni Hjörvar (bajo) sailieron al escenario un poco pasadas las nueve de la noche. Los acompañó Nick Hodgson (baterista de Kaiser Chiefs). Young se asomó al micrófono y saludó por primera vez al público holandés. “Perdonen que nos tomó tanto tiempo llegar”, bromeó (el recital iba a llevarse a cabo el 14 de diciembre pero luego de poner en venta las entradas, fue pospuesto).
“Pete tuvo un asunto familiar que resolver y no pudo venir, pero tenemos a un amigo con nosotros que va a cubrirlo” dijo para presentar a Hodgson. Sin más palabras, el cantante dio la espalda a los allí presentes, se miró con sus compañeros, y empezaron a marcar el tiempo con el pie mientras el baterista los seguía golpeando las dos baquetas. Blow It Up fue el primer tema y todos (el salón principal estaba lleno) corearon el estribillo a puro pulmón. Muchas bandas siempre han dicho que el público sudamericano es uno de los más apasionados que conocen, aún así, los jóvenes holandeses no se quedaron atrás.
Wreckin’ Bar (Ra Ra Ra) siguió en la lista de temas y la atmósfera empezó a calentarse. La canción, que tiene un ritmo bastante acelerado, hizo que los músicos se dejaran llevar: Young recorría el escenario con la guitarra colgada al hombro, acercándose al público y posando para fotos; Cowan y Hjörvar también se soltaban. Estaban pasándolo bien, el público los recibió con los brazos abiertos y se sentían cómodos.
Las versiones en vivo de las canciones fueron un poco más desprolijas que en el disco, y según mi humilde opinion, así tiene que ser. La acústica del lugar no estaba nada mal, y aunque el micrófono se escuchaba un poco más bajo que el resto de los instrumentos, la banda sonó bien.
Siguieron con un b-side de uno de sus singles: We’re Happening, tema que tranquilamente podría haber abierto el show, A lack of Understanding y Wetsuit (uno de mis favoritos del disco). Los estribillos de los dos últimos fueron coreados por casi toda la sala y, tras dos tracks más o menos lentos, Young se animó a hablarle a un público un poco menos extasiado para preguntarle si estaban pasando un buen momento.
A esta altura del show, me sorprendió lo revolucionado que seguía el publico y empecé a notar todas las bondades de ver a un grupo jóven en un lugar más o menos chico: gente saltando, pogo e incluso mosh. “Este tema lo pueden cantar con nosotros”, con este gesto Young probó ser un frontman carismático. Mientras tocaban el hit Post Break-Up Sex, acercó el micrófono al público para que se escucharan sus voces, y les dirigió sus saludos.
The Vaccines no tiene una larga trayectoria, por eso pensé que para rellenar el setlist, la banda haría algún cover. Pero no, pasada la mitad del show, tocaron All in White, la canción más prolija de toda la presentación.
Era notorio que cuando los tres encargados de los instrumentos de cuerda se concentraban (incluso con Cowan pasando entre sintetizador y guitarra), adquirían una presencia y un sonido en el escenario que quizás el disco no les termina de conferir. En ese momento me di cuenta de algo: The Vaccines es una banda para ver en vivo.
Wolf Pack fue recibida por el público saltando, bailando, pasándola casi tan bien como ellos, y finalmente If You Wanna, se presentó a puro compás de batería, con el salón explotando de gente.
Ya nos les quedaba mucho repertorio que recorrer y Family Friend (que también es el encargado de cerrar el disco) fue el última del setlist. El recital duró menos una hora, y cuando dieron las diez menos cuarto de la noche, la banda regresó ante un público que no dejó de aplaudirlos. Antes de tocar los bises, Young se disculpó por haber venido sin Pete Robertson. Sin más palabras, llegó Nørgaard y el grupo dejó definitivamente el escenario.
Punto a parte del show: la banda mostró carisma no sólo arriba, sino también abajo del escenario. En contacto constante con sus fanáticos, los músicos regalaron remeras, pines y bufandas; todo autografiado.
Tras una excelente presentación, The Vaccines demostró tener talento y personalidad como agrupación. No decepcionan y garantizan una fiesta en cada tema que tocan. Sinceramente, espero escuchar más de ellos en el futuro.
*The Vaccines se presentó el martes 3 de enero de 2012, en Paradiso, Amsterdam.
Fotos: fuckyeahthevaccines [tumblr]
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